De la afluencia a la influencia

La noción de poder influir a través de los recursos, a través del capital, es claramente una parte de la forma en que funciona la sociedad hoy en día. Nuestros sistemas políticos funcionan de esa manera, así como nuestros sistemas sociales y nuestros sistemas económicos.



Una de las personas que represetna una figura fundamental en el desarrollo de esta noción, de cómo se puede influir en la soicedad a través del capital y a través de los medios de comunicación fue William Randolph Hearst. El imperio que construyó —pocos saben esto—en 1940, valía unos 30.000 millones de dólares. Que en dólares actuales serían $5 billones de capacidad de gasto. Así que fue, tal vez, la persona más rica que existió en la historia del mundo.


Lo que construyó fue una noción muy concreta e inmutable de que si tienes recursos de capital en los medios de comunicación, entonces puedes influir en los sistemas políticos, los sistemas sociales, los sistemas globales. Y, de hecho, los medios de comunicación han sido capaces de hacer eso. Pero los medios de comunicación son fuertemente controlados. Para tener acceso a los medios de comunicación, tendrías que pagar por el un anuncio en el Super Bowl. Si tuvieras los recursos y el capital, podrías influir en la gente para hacer cosas que querías que hicieran. ¿Cómo ha cambiado eso?


La Generación Z nos ha demostrado que no necesitas capital para influir. Lo que se necesita es acceso y una comunidad, una comunidad de personas afines que de manera similar quieran mover la aguja en algún indicador social, político, económico, organizacional. Es fascinante cuando piensas en lo que eso podría significar en el futuro, porque hoy tenemos unos 2.000 millones de personas en internet, tal vez 2,5, siendo generosos. ¿Qué pasa cuando todos están conectados? Cuando los 10.000 millones de personas frente al planeta pueden ejercer su influencia, ¿pueden formar comunidades que sean capaces —sin capital— pero a través de la influencia pura, mover la aguja social, políticamente, económicamente? La influencia es una nueva forma de capital. Y su capacidad para entender cómo aprovechar una red social, como organización, es enorme.





Dove lo hizo con su "Campaña por la Belleza Real", donde mostró cómo muy pocos dólares publicitarios bien enfocados en las redes sociales -en Facebook, en Twitter- podrían crear una enorme revolución en la forma en que pensamos en la belleza -belleza convencional- y cómo eso cambia las normas que aportamos a lo que es la belleza. Este es un gran ejemplo de cómo la influencia puede convertirse en una nueva forma de capital. Y creemos que es uno de los mayores cambios que probablemente veremos a lo largo de nuestra vida, cuando se trata de la noción de cómo se crea un movimiento social, un movimiento político, un movimiento económico. A través dela influencia, en lugardesólo a través de la afluencia.

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